lunes, 5 de octubre de 2026

Breve historia para siempre.

Capítulo 1

Que día tan difícil fue hoy, presiones por todas partes caían a mi espalda, la violencia rutinaria de la vida en oficina es cada día menos soportable. El estar atado a una monótona manera de sobrevivir, va exprimiendo mis sueños, como un mosco atrapado en una telaraña, me siento asfixiado, atado, cansado, sin embargo, siempre había sido llevadero cuando ella estaba aquí, a mi lado.  La soledad me ataca de nuevo y las palabras de Leticia me siguen retumbando en la cabeza sin darme tregua alguna.

 

<<La vida solo se vive una vez, deberías hacer lo que te hace feliz>> me dijo ella

-La único que me hace feliz es estar contigo. -le respondí

-Sabes bien a lo que me refiero cariño, quiero que seas pleno que vayas más allá.

-Llegara mi momento, mi oportunidad, ahora solo tengo tiempo de leer un poco y escribir esporádicamente.

-Porque jamás me muestras lo que escribes?

-Me da miedo decepcionarte.

-Sabes que te quiero y que puedes confiar en mí?

-Lo sé, y eso lo hace aún más difícil.

-Hace mucho que no me lees un poema, es algo de lo que extraño que hagas, recuerdas aquel viaje a Salamanca, no sabes lo feliz que fui.

-Ya no lo eres

-De diferente manera lo soy, aquel viaje fue mágico.

-Lo sé, lo que daría por regresar el tiempo, regresarnos a nosotros.

-Podría perderme en tus ojos para siempre Rafael, para siempre.

-Tengo este poema de Sabines cariño, es inevitable que piense en ti siempre que lo leo, está hecho por mí ,pero con las manos de alguien más.

-Me gustaría escucharlo.

 

 

Tú tienes lo que busco, lo que deseo, lo que amo,

tú lo tienes.

El puño de mi corazón está golpeando, llamando.

Te agradezco a los cuentos,

doy gracias a tu madre y a tu padre,

y a la muerte que no te ha visto.

Te agradezco al aire.

Eres esbelta como el trigo,

frágil como la línea de tu cuerpo.

Nunca he amado a una mujer delgada

pero tú has enamorado mis manos,

ataste mi deseo,

cogiste mis ojos como dos peces.

Por eso estoy a tu puerta, esperando.

 

 

-Soy esa persona cariño?

-No lo sé, quisiera que lo fueras.

-Quiero serlo

 

-No quiero que lo seas por un momento, o solo cuando todo va bien. Quiero que lo seas cuando todo marche mal, en los peores días, cuando menos lo merezca, no sé si yo sea lo mejor para ti, la persona que te pueda hacer feliz, pero estoy seguro de algo. No habrá nunca alguien que te mire como lo hago yo, y mucho menos que te ame como yo lo estoy haciendo.

-Te amo Raphael, como nunca lo había hecho, como nunca creí poder hacerlo.

-Quedémonos así, juntos. Para siempre.

-Para siempre cariño.

 

Capítulo final

No sé cuánto tiempo después.

La noche era borrosa, el frío embriagado de soledad empezaba a repartir insomnios y nostalgias a todos aquellos que menos necesitaban, el recuerdo de su cuerpo, de su sonrisa, se hacía cada vez más lejano, Rafael añorando los días pasados, el calor de aquel cuerpo dócil. ¿Dónde había quedado aquellas miradas y promesas?, el destino es un misterioso justiciero que nunca se detiene. El humo del cigarrillo invadía aquel cuarto semivacío, donde el ruido de la tímida llovizna apenas se escuchaba. Los recuerdos en historia se convierten, la promesa de no volver a ese mítico lugar con nadie más estaba cumplida, no quedaban ya deudas sin saldar. Todo es como siempre debió ser. Ella sonriéndole a la vida con su corazón inmune ya. El escribiéndole a la nada, los minutos siguen borrando de una en una las líneas de aquella historia contrariada que nació allí, Calle del Sol N10, habitación número 9.


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